Procesos de fabricación

Las explotaciones de áridos actuales permiten producir más de un millón de toneladas al año con maquinaria especializada y un total de 10 a 15 trabajadores.
Se aplican tecnologías innovadoras para optimizar y controlar los procesos. Siempre en equilibrio con el medio ambiente y maximizando la prevención de riesgos laborales.

Los procesos en una explotación de áridos son los siguientes:

Investigación y proyecto

La prospección e investigación geológica permite conocer la existencia de los yacimientos de áridos y la viabilidad de su explotación.
El proyecto de explotación debe ser previamente aprobado por la Administración.

Extracción, carga y transporte

En primer lugar se procede a descubrir las capas explotables, retirando las capas de vegetación y materiales no aptos. Posteriormente se extrae la piedra por arranque mecánico en el caso de las graveras o por la voladura controlada en las canteras, y después se procede a la carga y transporte del material desde el frente de cantera hacia la planta de tratamiento.

Trituración y molienda

Permite reducir en sucesivas fases el tamaño de los áridos. Los equipos utilizados son trituradoras de mandíbulas, de percusión o giratorias, conos, molinos de bolas o de barras.

Clasificación y lavado

Los productos procedentes del machaqueo o de la molienda no suelen ajustarse directamente a las especificaciones granulométricas, por lo que es necesaria su clasificación en tamaños adecuados, operación realizada en cribas y clasificadores.

Cuando el material lleva adheridos lodos, arcillas u otras impurezas que afectan a la calidad final del árido, se procede a realizar un lavado.

Almacenamiento, carga y envío

Los productos se almacenan según su granulometría en silos o en acopios a la intemperie.
Generalmente se expenden a granel y se transportan desde la cantera hasta el punto de destino, mayoritariamente por carretera.

Restauración

Las actividades de explotación hacen un uso transitorio y no terminal de los terrenos, procediendo a la debida restauración de los mismos conforme al plan de restauración previamente establecido y aprobado por la Administración.

El respeto por el medio ambiente y la diversidad biológica son prioritarios en los procesos de restauración posterior y en la nueva puesta en cultivo de las zonas ya explotadas, llevándose a cabo proyectos de conservación de hábitats valiosos.